febrero 29, 2012

I'm not racist, but…

Se puede decir más fuerte pero no más claro: Discriminar está mal. Y en muchos casos también es ilegal.

En ciencia, se destinan un montón de recursos a políticas de "Discriminación Positiva". Una práctica que la mayoría de veces suena como: "Las mujeres son discriminadas, así que para compensar ahora discriminaremos a los hombres". Y aunque podría gastarme mil páginas describiendo los defectos de esta lógica, tengo que admitir que las políticas de discriminación positiva difunden un mensaje: "Discriminar mujeres está mal". Para mí todo este esfuerzo es bastante sorprendente por que yo nunca me he sentido discriminada por ser mujer en ciencia. Es posible que esté siendo muy inocente, alguna gente me dice que tengo que esperar a estar más adelante en mi carrera, a estar embarazada, o a tener cinco hijos, que ahí voy a entender como la mujer si es discriminada en ciencia. Pero si después de 15 años trabajando en esto no ha pasado, tal vez la cosa no está tan mal como la pintan.

Y como "Discriminar mujeres está mal", es casi imposible oír a alguien diciendo "Yo no contrato mujeres". Lo que si pasa recurrentemente es oír cosas como "Yo no trabajo con chinos", "Solo contratamos europeos", o "Solo las aplicaciones de comunitarios son bienvenidas". Pero un momentico, ¿no pues que discriminar está mal? "Si claro, está mal, y no es que yo sea racista, pero…" En una conferencia un tipo nos explicó que, sin que eso lo hiciera un racista, el pensaba que todos los chinos eran unos plagiadores, y que no tenían ética, al menos no la misma que en occidente. Pero, un momentico otra vez, ¿Todos toditos los chinos? ¿El billón y medio? Como dice la canción "Habrá unos que sí, habrá otros que no". Que todos sean iguales es estadísticamente imposible. Pero este tipo es una excepción sólo por esa forma tan abierta de expresar sus ideas políticamente incorrectas. La mayoría las escondería culpando al sistema, que hace que contratar extra europeos cueste más trabajo, dinero y tiempo.

Al aplicar por una posición para hacer mi tesis competía con gente que podía visitar los grupos a los que aplicaba. Para mi una sola de estas visitas significaba dejarme un ojo y un riñón pagando la visa, y en caso de obtenerla el viaje. Con una suerte increíble fui aceptada por un profesor que nunca en su vida había oído de mi, ni de mi supervisor, ni de la maravillosa Universidad de Antioquia y probablemente ni de Medellín. Mucha más suerte tuve en terminar en un instituto con un departamento de recursos humanos encargado de ayudar a los extranjeros en los procesos migratorios. Pero incluso con esas condiciones favorables, cada año gasté al menos un día y unos 300€ renovando mi permiso de residencia. Proceso que también incluía un periodo de uno o dos meses en el que no podía dejar España. Después de eso me mudé a Suiza, donde las condiciones son bastante parecida excepto en una cosa, mi permiso de residencia expira el último día de mi contrato. Así que sí señores, no me hagan planes para el jueves 31 de mayo: ese día por la mañana tengo que trabajar y por la tardecita tengo que dejar Europa. Para hacer las cosas más entretenidas no puedo ir a conferencias, ni visitar grupos fuera de la zona Schengen. Bueno, de poder poder, si que puedo, pero dado el tiempo y el dinero que significa pedir las visas para hacerlo, la mayoría de grupos preferirían enviar a alguien con un pasaporte de los buenos.

Toda esta historia para decir que SI, en mi trabajo en ciencia me siento constantemente discriminada por mi nacionalidad. Y no es que este buscando simpatía o alguna compensación, por que al final: si no te mata te fortalece. Lo que me gustaría es que se gastaran más recursos en acabar con políticas que son activamente discriminatorias. También estaría bien dejar de oír historias de gente que se queja por no conseguir estudiantes al tiempo que sólo contrata europeos.

febrero 22, 2012

Feliz cumpleaños Hertz



"Hertz did not realize the practical importance of his experiments. He stated that, 'It's of no use whatsoever [...] this is just an experiment that proves Maestro Maxwell was right — we just have these mysterious electromagnetic waves that we cannot see with the naked eye. But they are there.'

Asked about the ramifications of his discoveries, Hertz replied, 'Nothing, I guess.'

febrero 21, 2012

Myriad


Hoy aprendí una palabra nueva en inglés. En verdad lo que aprendí es una acepción nueva de una palabra conocida. Con el patrocinio de VisualThesaurus aquí tienen a myriad: "a large indifinite number".

febrero 14, 2012

Los taxistas de Medellín


Yo no sé si los taxistas en todas partes son iguales. Mi experiencia como usuaria de taxi en Europa se resume a viajes al aeropuerto a horas poco propicias para tener conversaciones amenas. Así que todo lo que sé sobre viajes en taxis y taxistas lo aprendí en Medellín.

Después que la fábrica de arepas quebró mi papá se compró un taxi y trabajó como taxista. A la novedad de los primeros meses en el trabajo, le siguieron los años de rutina suficientes para poderse jubilar. Yo me quedé con la imagen de esos primeros meses donde todo eran historias de gente, de carreras, del mejor salpicón con helado que se puede comer en toda la ciudad. Me gusta pensar que mi afición a montar taxi en Medellín se está relacionada con todo ese entusiasmo, y no sólo con mi infinita pereza.

Casi invariantemente mis viajes en taxi comienzan con un " Buenas tardes señor ¿Cómo está?" En su respuesta a mi saludo los taxistas de mi edad o más jóvenes incluyen un "señora" para dejar bien claro que eso de llamarlo señor está un poco fuera de lugar. Los otros usualmente me llaman "niña" o "señorita", a lo que le sigue un: "¿A dónde quiere que la lleve?" Y aunque me da un poco igual la ruta soy uno de esos pasajeros a los que les gusta dar sugerencias "Me lleva por favor a tal parte, ¿Qué le parece si cogemos la ochenta, bajamos por Colombia, y salimos por la canalización?" Y es que Medellín es el único lugar en el mundo donde mi conocimiento sobre las rutas desde A hasta B puede competir con el de un taxista. Una vez fijado el rumbo puede pasar cualquier cosa.


El taxista que decidió que Esteban no me convenía (once años después que terminamos)

- Señorita ¿Me permite que le diga una cosa?
- Claro señor, ¿qué sería?
- Ese joven no le conviene.
El taxista vio que después de despedirme de Esteban, él se subió al carro de su hermana y yo tome su taxi. Estaba indignado por su falta de caballerosidad, y no contento con explicarme sus argumentos trató de convencerme que me merecía alguien mejor. Yo intenté calmarlo, intenté decirle que Esteban es un amigo de toda la vida y que no me importa si no me acompaña. Al señor no le valían argumentos: si Esteban no tenía tiempo o plata para recogerme y después llevarme hasta la casa, pues no tendría que salir conmigo. Llegados a ese punto le dejé claro que vivo sola, trabajo, me mantengo y en serio no necesito que nadie me acompañe hasta la casa. Viendo que sus quejas no iban a ninguna parte, terminó la discusión diciéndome "Esa es la clase de amigos que se merece entonces, por pensar así".


El taxista al que se le murió H. Lavoe

De todas las bandas sonoras que un viaje en taxi puede tener, la salsa de Latina Stereo es la más propicia para ser feliz. Así que cuando de camino a Laureles por plena 76 comenzó a sonar El Cantante de Héctor Lavoe, el taxista y yo no tuvimos más remedio que comenzar a tararearla a dos voces.
- Que voz más impresionante la de Héctor Lavoe ¿cierto?
- ¿Cierto que sí señorita? Qué lástima que hace tiempo no saca nada nuevo.
El taxista hablaba con tanta propiedad sobre H. Lavoe y sobre la salsa en general, que parecía imposible que no supiera que El cantante lleva muerto casi veinte años.
-Yo creo señor que él se murió hace ya un tiempito.
Yo creo que al pobre señor la noticia no le cayó nada bien porque el resto de viaje no digo mucho más que "No puede ser señorita, ¡Como así que se murió Lavoe!


El taxista iniciado en la botánica urbana

- Que lindos que están los guayacanes, ¿cierto?
- ¿Cuales son esos niña?
- Los arbolitos estos de florecitas amarillas, o rosadas.
- ¡A sí los amarillitos! Yo no sabía que se llamaban así. Y ¿sabe cómo se llama aquel otro árbol?
- Ese es un carbonero, también tiene flores amarillas, pero son mucho más pequeñas.
- ¿Y aquellos otros?
- Un tulipán africano y un gualanday....

(seguirá...)

febrero 06, 2012

La gent normal


Pasé toda la semana pasada oyendo esta canción. El vídeo en el mercat de Sant Antoni me da mucha nostagia, así que en el laboratorio mejor pongo grooveshark sin video y sin más.  Además de pasarme la semana oyendo una sola canción, otras actividades igual de inútiles incluyeron intentar repetir las medidas que hice durante navidad. En medio de una ola de frío que mata gente en Europa suena feo quejarse por que en el laboratorio la puerta no cierra bien, o porque no tenemos calefacción. Total no puedo dejar de pensar que esas medidas no van a salir mientras el láser y yo nos estemos congelando. 

El sábado T. llegó de Ámsterdam con más de doce horas de retraso. El chico que se ofreció a ayudarme a mover las cajas al nuevo piso llegó seis horas tarde. Ese día oficialmente llegamos a -13°C pero de cuenta del viento la sensación térmica era de unos diez grados menos. A pesar de todo eso la mudanza fue bastante más fácil de lo que esperaba. Un sólo viaje bastó para mover todas las cajas y maletas. Y en menos de una hora había dejado de vivir en el único barrio bonito de Ginebra, en un piso calientito, en un edificio limpio, y había comenzado a vivir en el único piso que, después de meses aplicando, conseguí que me alquilaran.

Es lunes, llegué a trabajar hace horas, y entre el experimento, el piso y el frío he conseguido depurar mis prioridades. En cuanto termine el primer draft del primer paper que escribo en años, me iré a tomar un chocolate caliente y quizás escucharé alguna otra canción. 

enero 19, 2012

Una crema de tomates para levantar muertos (como este blog)

Ir a Colombia inevitablemente incluye al menos una invitación a comer a Crepes & Wafles. Esta cadena de restaurantes se hizo famosa a finales de los noventa vendiendo... crepes y wafles. Mientras pasó de la novedad a la costumbre, la calidad y la cantidad de la comida bajaron al tiempo que el precio subió. Pero aún así yo me dejo invitar y siempre que puedo pido Sopa de Covarachía donde, según el menú, el tomate, el maíz y el plátano entran a jugar para resaltar el valor de los sabores de nuestra tierra. Lo de llamarla sopa me parece casi más impreciso que decir que sabe a nuestra tierra.  Puestos en describirla, yo diría que es una crema de tomate servida con pedazos de aguacate y chips de plátano verde.  A esta combinación ganadora hay que sumarle un sabor muy partícular en la crema, que no es sólo tomate. 

La Galinsoga parviflora es una planta de la familia de las margaritas, considerada maleza en la mayoría del mundo. En Colombia, donde se conoce como Guascas, se usa como condimento principalmente en el ajiaco.  Esta tarde mientras trabajaba se me ocurrío que las guascas podían ser el ingrediente secreto de la sopa de crepes (como se ve estoy muy concentrada desde que volví de vacaciones).  Así que, después de imprimir una receta de crema de tomates  y pensando en mi paquete de guascas recién traído de Colombia, me fuí al supermercado a comprar aguacates y plátanos.  La sopa me quedó increíblemente sabrosa, los plátanitos quedaron crocantes y el aguacate estaba delicioso. Sólo en una cosa no pude competir con Crepes,  allá siempre como bien acompañada.

septiembre 27, 2011

I ♥ NY

De la ciudad sucia, llena de gente e insegura de las películas de los 80's queda poco, al menos en la parte que alcanzamos a caminar en tres días. Como todavía estamos de paseosolo voy a resumir mis tres cosas favoritas.

3. Los parques.
2. La comida.
1. Brooklyn.