Se puede decir más fuerte pero no más claro: Discriminar está mal. Y en muchos casos también es ilegal.
En ciencia, se destinan un montón de recursos a políticas de "Discriminación Positiva". Una práctica que la mayoría de veces suena como: "Las mujeres son discriminadas, así que para compensar ahora discriminaremos a los hombres". Y aunque podría gastarme mil páginas describiendo los defectos de esta lógica, tengo que admitir que las políticas de discriminación positiva difunden un mensaje: "Discriminar mujeres está mal". Para mí todo este esfuerzo es bastante sorprendente por que yo nunca me he sentido discriminada por ser mujer en ciencia. Es posible que esté siendo muy inocente, alguna gente me dice que tengo que esperar a estar más adelante en mi carrera, a estar embarazada, o a tener cinco hijos, que ahí voy a entender como la mujer si es discriminada en ciencia. Pero si después de 15 años trabajando en esto no ha pasado, tal vez la cosa no está tan mal como la pintan.
Y como "Discriminar mujeres está mal", es casi imposible oír a alguien diciendo "Yo no contrato mujeres". Lo que si pasa recurrentemente es oír cosas como "Yo no trabajo con chinos", "Solo contratamos europeos", o "Solo las aplicaciones de comunitarios son bienvenidas". Pero un momentico, ¿no pues que discriminar está mal? "Si claro, está mal, y no es que yo sea racista, pero…" En una conferencia un tipo nos explicó que, sin que eso lo hiciera un racista, el pensaba que todos los chinos eran unos plagiadores, y que no tenían ética, al menos no la misma que en occidente. Pero, un momentico otra vez, ¿Todos toditos los chinos? ¿El billón y medio? Como dice la canción "Habrá unos que sí, habrá otros que no". Que todos sean iguales es estadísticamente imposible. Pero este tipo es una excepción sólo por esa forma tan abierta de expresar sus ideas políticamente incorrectas. La mayoría las escondería culpando al sistema, que hace que contratar extra europeos cueste más trabajo, dinero y tiempo.
Al aplicar por una posición para hacer mi tesis competía con gente que podía visitar los grupos a los que aplicaba. Para mi una sola de estas visitas significaba dejarme un ojo y un riñón pagando la visa, y en caso de obtenerla el viaje. Con una suerte increíble fui aceptada por un profesor que nunca en su vida había oído de mi, ni de mi supervisor, ni de la maravillosa Universidad de Antioquia y probablemente ni de Medellín. Mucha más suerte tuve en terminar en un instituto con un departamento de recursos humanos encargado de ayudar a los extranjeros en los procesos migratorios. Pero incluso con esas condiciones favorables, cada año gasté al menos un día y unos 300€ renovando mi permiso de residencia. Proceso que también incluía un periodo de uno o dos meses en el que no podía dejar España. Después de eso me mudé a Suiza, donde las condiciones son bastante parecida excepto en una cosa, mi permiso de residencia expira el último día de mi contrato. Así que sí señores, no me hagan planes para el jueves 31 de mayo: ese día por la mañana tengo que trabajar y por la tardecita tengo que dejar Europa. Para hacer las cosas más entretenidas no puedo ir a conferencias, ni visitar grupos fuera de la zona Schengen. Bueno, de poder poder, si que puedo, pero dado el tiempo y el dinero que significa pedir las visas para hacerlo, la mayoría de grupos preferirían enviar a alguien con un pasaporte de los buenos.
Toda esta historia para decir que SI, en mi trabajo en ciencia me siento constantemente discriminada por mi nacionalidad. Y no es que este buscando simpatía o alguna compensación, por que al final: si no te mata te fortalece. Lo que me gustaría es que se gastaran más recursos en acabar con políticas que son activamente discriminatorias. También estaría bien dejar de oír historias de gente que se queja por no conseguir estudiantes al tiempo que sólo contrata europeos.


